19 de septiembre de 2012

A veces, cuando digo "Estoy bien", necesito que alguien me frene, que venga y me diga "No lo estas...".

Ella camina a paso firme, con la cabeza bien alta, con la mirada al frente. Por dentro está hecha un asco, pero por fuera no va a permitir que eso se refleje. Tiene los ánimos por los suelos, las fuerzas le han abandonado, pero lo soluciona con un poco más de maquillaje. No le apetece, pero sonríe. No puede más, pero no dice nada. Cada día lo quiere un poco más y se quiere un poco menos, pero lo sabe disimular bien diciendo que está mejor así. A pesar de todo, sigue allí, de pie. Jamás la verás llorar, siempre está por delante su orgullo, prefiere llegar a casa y pasarse dos meses sin dormir y otros tantos sin comer, antes que dejar ver que algo le afecta. Aunque en realidad es muy sensible, cualquier tontería le afecta. A veces le da la sensación de que nadie la conoce de verdad, de que nadie sabe todo lo que lleva por dentro. Cada día intenta sacarle una sonrisa a los suyos, pero cuando ella la necesita.. ¿Quién está ahí para sacársela? Nadie. Todos esperan mucho de ella, pero nadie se esfuerza en pensar qué es lo que ella espera de los demás. Es experta en disimular, aparentar y forzar sonrisas. Es tan buena que nadie se da cuenta de lo rota que está por dentro. 

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