20 de febrero de 2013

Chico, no vales la pena...

Y ahora sólo me queda darte las gracias. Gracias por ser un imbécil integral, por haberme ahorrado muchas lágrimas, gracias por demostrarme que no vales la pena, que sin ti todo va mejor, que no te necesito. Y señorito, que aunque tenga días de todos, y a veces, te trate mejor: no esperes nada de mí, nunca más. Porque si me he vuelto borde, y paso de ti, es porque ahora sé diferenciar entre persona y gilipollas. Y lo siento, siento que te joda que te trate así, sin motivo aparente, pero mira... Es que ahora me quiero un poquito más, y no podia seguir perdonandote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario