Soy la clase de persona que no se rinde fácilmente, pero que a la mínima se le echa el mundo encima. Ese tipo de chica que no piensa lo que dice, de las que se arrepienten al tiempo que hablan, soy alguien fácil de convencer y difícil de hacer entrar en razón. Suelo ser la que se sabe poner sin problemas en el lugar del otro, ese tipo de persona que nunca llegas a conocer del todo y que sin querer, sonríe para parecer mucho más fuerte. Pero por dentro, continua teniendo sentimientos.
19 de septiembre de 2012
La distancia no olvida lo que el corazón recuerda
Hoy quédate. Quédate, quizá porque las palabras sobran, porque no sabemos argumentar todo el daño que nos hemos hecho el uno al otro en todo el tiempo que hemos estado separados. Quédate, aunque a mí ya no me quieras, aunque ahora seas de otra. Quédate, sólo para volver a ver como sonríes, he estado demasiado tiempo sin esa sonrisa. Quédate por todos esos "te quiero" que nos dijimos. Quédate por esas inseguridades de la primera vez que nos hablamos. Quédate por esas noches de insomnio hablando sólo nosotros. Quédate por esos susurros y por esas caricias en la espalda. Quédate por ese daño que nos hicimos, innecesariamente, pero ya hecho. Quédate por esas veces que bajaba una cuesta en tus brazos, gritando, porque pensaba que me iba a caer, y tú me decía al oído que si estaba contigo nada malo iba a ocurrir. Quédate por todas esas sonrisas tontas que nos salían a los dos. Quédate por todo lo que fuimos y la distancia no nos dejó ser.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario