Soy la clase de persona que no se rinde fácilmente, pero que a la mínima se le echa el mundo encima. Ese tipo de chica que no piensa lo que dice, de las que se arrepienten al tiempo que hablan, soy alguien fácil de convencer y difícil de hacer entrar en razón. Suelo ser la que se sabe poner sin problemas en el lugar del otro, ese tipo de persona que nunca llegas a conocer del todo y que sin querer, sonríe para parecer mucho más fuerte. Pero por dentro, continua teniendo sentimientos.
20 de septiembre de 2012
Condenado, a mirarte desde fuera y dejar que te tocara el sol.
Llevo unos días bastante tonta, con ganas de amor, pero de amor del bueno. De tener una historia preciosa, de esas que te cortan la respiración, te ponen la piel de gallina y que todo el mundo desea tener. Estoy cansada de esta soledad que parece que me persigue, de enamorarme de la persona equivocada. De tropezar dos, y tres veces con la mima piedra. De ser la dura, la fuerte la que "no necesita a nadie" y en realidad se pasa mil horas dando vueltas en esa cama que ya huele a vacío y soledad. Estoy harta de sentarme en el sofá y no tener a nadie a quien abrazar. De pensar mil locuras para las que no tengo compañero. Cansada de tener guardado muchísimo amor, y nadie a quien dárselo. De que llueva y nadie me bese bajo la lluvia. De no tener a ese chico que me llame princesa, me de un beso y convierta en buenos los malos momentos. Cansada de todos los que te ilusionan y se largan. De pasar sóla cada catorce de febrero. De dar mucho y recibir poco. De enamorarme despacio y olvidar más despacio todavía. De fruncir el ceño e intentar sacar de mi mente esta cantidad de recuerdos que duelen y estorban. Cansada de esta realidad que me asusta y a la que tengo que enfrentarme. Cansada, muy, muy cansada de esta puta soledad.
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