Soy la clase de persona que no se rinde fácilmente, pero que a la mínima se le echa el mundo encima. Ese tipo de chica que no piensa lo que dice, de las que se arrepienten al tiempo que hablan, soy alguien fácil de convencer y difícil de hacer entrar en razón. Suelo ser la que se sabe poner sin problemas en el lugar del otro, ese tipo de persona que nunca llegas a conocer del todo y que sin querer, sonríe para parecer mucho más fuerte. Pero por dentro, continua teniendo sentimientos.
20 de septiembre de 2012
Cada uno acaba con lo que se merece
Y sí, a mí me duele no sentir lo mismo que sienten otras personas por mí, pero yo no tengo la culpa ni tampoco mando en mis sentimientos, por mucho que lo he intentado no he podido conseguirlo, no puedo elegir a quién querer y a quién no. Pero hay que aceptar que a veces es mejor así, que hay que dejar que las cosas sigan su curso, y recordar que el final de un camino tan solo es el principio de otro. Mucha gente dice que la razón puede con el corazón, que el orgullo gana en casi todos los casos, esa rabia de querer y no poder, de sentir y no vivir.. Que el destino es el que pone cada cosa en su lugar y a cada persona en su sitio. Si el destino, así lo quiere, así va a ser, si el destino se cruza en mi camino, y me desplaza hacia otro, así va a ser, si el destino nos quiere ver unidos, nos va a unir... Porque hay que saber parar una batalla y rendirte cuando ya no te queda nada por lo que luchar... Y olvidar, olvidarás, sí. ¿Sabes cuándo? Cuando no pienses en olvidarle, cuando puedas verle sólo como una persona más, una de muchas más. Cuando se acerque a ti y no sientas que el corazón se te sale por la boca, cuando no te entren esas ganas de ir y darle un beso como solías hacer antes, cuando ya no te duela verte feliz sin ti. A veces decimos que vamos a esperar a una persona siempre, pero con el transcurso de los meses o años, sabemos que eso ya no será así, y aunque le sigas queriendo, sabes que ni él va a volver, ni tú vas a estar ahí esperando a ver si eso ocurre. Al final las cosas serán como tengan que ser, a lo mejor después de todo te das cuenta de que todo lo que has estado buscando lo tenías tan cerca que te costaba verlo, y que lo que realmente creías que querías sólo era algo que necesitabas perder para darte cuenta de que no te hacía falta.
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