Ella era luchadora, impaciente, constante, quiero decir, cuando quería algo lo quería de verdad. A veces demasiado orgullosa. También le gustaba hacerse notar. Tarareaba su canción preferida constantemente. Irradiaba personalidad y muchas la envidiaban por eso. No era ni la más guapa, ni la más inteligente, pero tenía carácter, tenía algo especial, tenía "ese algo" que hizo que él se enamorase locamente de ella.
Él era independiente, cabezota y orgulloso, seguía el prototipo del chico de moda. Era pasota, a veces demasiado, le gustaba aparentar que tenía el mundo en sus manos, pero cuando estaba con ella era cariñoso y romántico. No era ni el más guapo, ni el más inteligente, pero tenía algo especial, tenía "ese algo" que hizo que ella se enamorase locamente de él.
Ella nunca pensó que él fuese bueno para ella y él nunca dudó que ella lo fuese para él.
¿Que qué pasó? Ahora siguen caminos distintos. Eran demasiado diferentes, y, a la vez, demasiado iguales, se querían con tanta locura que nunca supieron superar esas diferencias. Aunque aún hoy se protegen, porque la mínima ranura en su muro protector puede ocasionar un desastre: puede ocasionar que vuelvan a enamorarse...
Soy la clase de persona que no se rinde fácilmente, pero que a la mínima se le echa el mundo encima. Ese tipo de chica que no piensa lo que dice, de las que se arrepienten al tiempo que hablan, soy alguien fácil de convencer y difícil de hacer entrar en razón. Suelo ser la que se sabe poner sin problemas en el lugar del otro, ese tipo de persona que nunca llegas a conocer del todo y que sin querer, sonríe para parecer mucho más fuerte. Pero por dentro, continua teniendo sentimientos.
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